PUMA (Córdoba, RA) PUMA (RA)
Dentro del plan de desarrollo de la industria automotriz en Argentina, el 15 de junio de 1952 se comenzó el estudio de una motocicleta de baja cilindrada y bajo precio para cubrir la demanda de sectores de pocos recursos económicos. Tomándose como modelo una motocicleta GÖRICKE con motor SACHS de 98 cc 2T, de origen alemán, que le fuera obsequiada al Presidente Perón por la UES (Unión Estudiantes Secundarios). Se fabricaron 20 unidades para determinar las tolerancias de diseño y se entregaron a los operarios que habían intervenido en su construcción para que las usaran y valoraran con diversos test.
En esta preserie fueron pintadas algunas de color verde claro y beige en lugar del negro. Finalmente en la producción final solo se optó por el conocido esquema de bastidor negro con tanque gris. El Ingeniero Fernando Ariel Martín dirigió esta primera parte del desarrollo.
Se manufacturaron en unos pequeños cobertizos de los que utilizaron los norteamericanos durante la guerra para establecer sus campamentos avanzados y que Aeronáutica había comprado a muy bajo precio. En cuanto a la fábrica definitiva - creada por Decreto 9170 del 27 de mayo de 1953 - fue dirigida por el Capitán Juan José Tasso, a unos dos kilómetros de distancia en el camino dirección a la población Carlos Paz, en los edificios que habían alojado al primer batallón de paracaidistas cuando estos pertenecían a Aeronáutica.
La empresa "I.A.M.E." o Industria Aeronáuticas y Mecánicas del Estado", con su División de motocicletas, se dedicaron a partir de 1954 a ensamblar motocicletas ligeras y ciclomotores, con motores SACHS de 98 cc y cajas de cambio de 3 velocidades.
Puma, Pumita o Pumarola fueron las denominaciones por las que se conoce a una motocicleta creada que se convirtió en un emblema cordobés y en un signo de la industrialización del plan quinquenal del país. Realizada íntegramente por obreros argentinos y con planes muy accesibles de obtención, logró rápidamente popularidad entre clases obreras, su simple diseño e ingeniería mecánica hicieron de esta motocicleta un símbolo de esplendor de aquellos días. Se presentaron cinco series, aunque la tercera tan solo se quedó en un prototipo.
Características técnicas
La primera motocicleta tenía 2.309 piezas, un motor SACHS de 98 cc 2T, 2 marchas (con palanca en el tanque de combustible), arranque con pedales duales tipo bicicleta, freno trasero contra pedal y delantero con patines expandibles, ruedas D/T de 26", con suspensión delantera y cuadro trasero rígido.
La producción superó las 10.000 unidades y contando las series posteriores, hasta 1966, I.A.M.E. y DINFIA (nombre que le fue dado al I.A.M.E. luego de 1956), llegó a construir más de 100.000 unidades. Inició la producción a un promedio de 400 motos mensuales que se vendían a 6.500 pesos moneda nacional (contra los 9.500 que costaba una moto similar importada) lo que explica el crecimiento explosivo de la demanda, que pronto no fue cubierta solamente por la industria dirigida por José Ignacio San Martín; sino que alentó la aparición de numerosas fábricas privadas que en general habían comenzado como proveedoras.
Las firma TELEVEL proveía a I.A.M.E. de los motores de 98 cc, bajo especificaciones de esta, pero en realidad eran prácticamente - con muy pocas modificaciones - los motores SACHS.
No se sabe exactamente cuántos motores de cada serie proveyó cada uno, pero sí una circunstancia muy interesante que permitió el enorme desarrollo da la industria nacional de la motocicleta. El ingeniero Careta, copropietario de la firma Televel, viajó a Alemania y adquirió la licencia de Fichtel & Sachs con lo que utilizando las herramientas adecuadas, desarrolló para las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, con lo que pudo aumentar su producción y vender en el mercado el excedente con su propia marca, optimizando así su gestión, pero los vendió con tan pequeño margen, que fijó su precio a valores que hicieron dificultoso el nacimiento de la competencia pero sí la posibilidad del crecimiento del mercado.
Televel se transformó así prácticamente en el proveedor de todas las fábricas de motos que surgieron por esos años en Argentina.
La tarea de producir los bastidores de las motocicletas fue técnicamente bastante simple y el compromiso económico no muy elevado lo que unido a la posibilidad de obtener motores de buena calidad y a precio razonable hizo posible el surgimiento de gran cantidad de fábricas en todo el país, con un rápido crecimiento del uso de la motocicleta, que permitió que rápidamente un vasto sector de la comunidad que jamás había tenido vehículos se motorizara.