Cronología de la automoción en Argentina 1930 - 1955
Desde mediados de la década de 1930, en Argentina se había iniciado un amplio proceso de industrialización, básicamente con eje en Buenos Aires, las industrias textil y de la alimentación. Para mediados de la década de 1940 el sector industrial comenzó a expandirse hacia la industria metalúrgica, de la mano de grandes emprendimientos siderúrgicos, como Altos Hornos Zapla y el desarrollo de centrales de energía hidroeléctrica, como las que se instalaron en Córdoba, desde la gobernación de Amadeo Sabattini.
En ese contexto, en la década de 1950, precisamente en la ciudad de Córdoba, comenzaron a instalarse grandes fábricas metalúrgicas, para la producción de motores, automotores, locomotoras y aviones. Entre ellas se encontraba la fábrica Fiat (1955), IKA (Industrias Kaiser Argentina- 1955), la transformación de la Fábrica Militar de Aviones en la I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) más tarde como DINFIA (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas).
La transformación económica de Córdoba impactó fuertemente en la composición demográfica de la ciudad y a partir de ese momento, se convirtió en uno de los principales centros industriales del país.
A comienzos de la década de 1950, era evidente que la industria argentina, desarrollada sobre la base de la sustitución de importaciones, tenía serios problemas en el sector de la industria pesada, en particular la producción de automóviles. Mientras que en 1950 se habían importado solo 3.000 automóviles, al año siguiente pasó a ser de 20.000 unidades. Ante ésta situación, el presidente Juan Domingo Perón se reunió con representantes de industrias automotrices extranjeras, expresándoles el interés del país en contar con fábricas de producción de automóviles. Los empresarios, sin embargo, consideraron que la Argentina no estaba todavía preparada para ello y que era conveniente seguir importando elementos para proceder a su ensamblado en el país, y tal vez pensar en la fabricación nacional de algunas piezas.
La iniciativa de instalar una fábrica en Córdoba provino del entonces Ministro de Aeronáutica, el Brigadier Juan Ignacio San Martín, quien había desempeñado el cargo como gobernador de Córdoba de 1949 a 1951, y había profundizado en las políticas industrialistas que esa provincia venía impulsando desde mediados de la década de 1930. Ante el fracaso de la posibilidad de radicar empresas automovilisticas internacionales, San Martín le propuso al presidente Perón: "Señor, si usted me permite, yo le voy a fabricar automóviles en el país…"
A raíz de ello se creó, primero en Córdoba, la “Fábrica de Motores y Automotores”, luego llamada de Automóviles, hasta que nació I.A.M.E., sobre la base de todos los bienes hasta entonces controlados por el “Instituto Aerotécnico de Córdoba”. Sus fábricas eran diez que además de aeronaves, automóviles, omnibus, tractores, también incursionó en la motonáutica, con lanchas de competición, de turismo, de pesca, un bote portátil, un velero escuela, canoa canadiense, motor fuera de borda y, también de motocicletas.
El conglomerado adoptó la forma jurídica de empresa autárquica, con un Directorio, una Administración General y las Administraciones de Fábricas. El primer Directorio fue presidido por el citado Brigadier Mayor Juan Ignacio San Martín. Los fondos provenían de un préstamo otorgado por el Banco Industrial de la República Argentina de 53.000.000 $, con garantía del Estado. El I.A.M.E., tenía 12.000 trabajadores activos en aquella época.
Durante esta etapa el I.A.M.E. tuvo un gran éxito, que se detuvo con el derrocamiento en 1955 del gobierno constitucional del General Perón. José Ignacio San Martín fue desposeído de su cargo por el nuevo gobierno, y se mudó a los Estados Unidos, donde falleció en 1966.